La fosa común
Como claramente dice el título de esta cuarta entrada hoy voy a hablaros a cerca de la fosa común que fue encontrada en el término municipal de Cetina. En ella se llevó a cabo la exhumación de doce cuerpos. Estas doce personas habían sido vecinos de Torrijo de la Cañada, un pueblo que forma parte de la comarca de Calatayud y que se encuentra a unos 39 kilómetros de Cetina.
Vista de Torrijo de la Cañada.
Torrijo empezó el siglo XX con más de dos mil habitantes y, como la mayoría de municipios de alrededor, sus gentes se dedicaban a las tareas del campo. Los dueños de la tierra eran un grupo muy reducido mientras que la mayor parte de la población trabajaba para estos terratenientes. Con la llegada de la Segunda República española se llevaron a cabo acciones para cambiar esta situación, pero las actas municipales realizadas entre los años 1931 y 1935 desaparecieron por lo que no se puede saber exactamente qué es lo que ocurrió y qué medidas se tomaron.
La sublevación contra la República comenzó el 17 de julio de 1936 en Marruecos y pocos días después, el 24 de ese mismo mes, los golpistas tomaron militarmente el Ayuntamiento de Torrijo de la Cañada y nombraron a determinadas personas afines al movimiento sublevado para que se hiciesen cargo del pueblo. A diferencia de lo que sucedió en localidades cercanas, donde desde el primer momento en el que los militares golpistas ocuparon los ayuntamientos se llevó a cabo una fuerte represión, en Torrijo dicha represión tardó en llegar. Aunque este hecho no cambió nada. Ya se habían llevado a cabo una serie de episodios violentos pero fue a finales de noviembre de 1936 cuando se empezaron a escuchar rumores a cerca de una nueva oleada de detenciones en el pueblo. Esa nueva oleada ha sido descrita por el historiador Nacho Moreno Medina en su libro Escríbeme a la tierra y la define así "vinieron y el pueblo se estremeció por última vez cuando otros doce torrijanos fueron llevados a Cetina, a una paraje conocido como La Torca y hechos desaparecer, víctimas de fusiles y de las temibles nueve milímetros".
Esas doce personas fueron obligadas a salir de su pueblo el 28 de noviembre de 1936 y tres días después, el 30 de noviembre, fueron trasladados a Cetina donde les asesinaron.
Esas doce personas fueron obligadas a salir de su pueblo el 28 de noviembre de 1936 y tres días después, el 30 de noviembre, fueron trasladados a Cetina donde les asesinaron.
Foto: A.R.I.C.O
El trabajo para llevar a cabo la exhumación comenzó en 2007 cuando un grupo de personas, entre ellas miembros de la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido, se dirigieron a Cetina y se pusieron en contacto con un vecino del municipio para que les confirmase la existencia de la fosa común. Cuando esto fue aclarado dicho vecino les ayudó, junto con el dueño del terreno, a localizar el lugar exacto donde esta se encontraba. El residente de Cetina sabía, más o menos, donde estaba la fosa dado que su padre siempre le había hablado de este episodio y le había contado que el lugar de la parcela en el que el trigo era más alto era donde estas doce personas habían sido enterradas.
La existencia de esta fosa era algo conocido por los habitantes de Cetina ya que algunos de ellos tuvieron que participar en la creación de esta y posteriormente enterrar a los torrijanos asesinados, todo ello por exigencias de los guardias civiles que llevaron a cabo el fusilamiento. De hecho, cuando se realizaron las excavaciones y encontraron los cuerpos, se asombraron de la "delicadeza" con la que habían sido enterrados. Es decir, no los fueron amontonando sin ningún tipo de miramiento sino que se encontraron alineados.
Foto: A.R.I.C.O
Una vez localizado el lugar donde se encontraba la fosa común, y con todos los papeles al día, comenzaron las tareas de excavación. Finalmente, en marzo de 2010 se empezaron a encontrar los primeros huesos y entre los días 18 y 21 de ese mismo mes se realizaron los trabajos de recuperación. Tras la exhumación se intentó identificar los restos genéticamente aunque sólo se logró con dos de los cuerpos. Nacho Moreno, en su libro anteriormente citado, escribe "estoy completamente seguro que los otros diez han sido adoptados como el abuelo al que todos los parientes buscan, que un día fue arrancado de su familia y hecho desaparecer".
Los restos mortales fueron trasladados de manera provisional al cementerio de Cetina hasta que llegó el momento del entierro definitivo. Este se dio el 4 de septiembre de 2011, más de trescientas personas asistieron al cementerio de Torrijo de la Cañada para despedir a esos doce torrijanos y homenajear a los otros diecisiete que desaparecieron durante la guerra civil española y aún no han sido encontrados. Los doce reposan en una lápida en la que se lee "Sólo con la muerte acabarán con aquéllos que soñaban con un mundo más justo y solidario. Sus sueños y su memoria siguen vivos."
Los periódicos locales y provinciales se hicieron eco de todo este proceso para que la gente de los alrededores estuviese informada y no se perdiera ningún avance. Además, y como ya he ido nombrado anteriormente, Nacho Moreno Media publicó una obra en la que se documenta todo este episodio de manera extensa.
Bibliografía:
- MOREN MEDIA, N., Escríbeme a la tierra, Zaragoza, Aqua, 2011.



Me ha encantado esta entrada Julia. Mira que también pertenezco a la zona y desconocía completamente este suceso. Gracias por contarnos estas historias desconocidas y por mostrarnos gran parte del patrimonio aragonés olvidado.
ResponderEliminarMe alegra que te haya gustado Aída, a pesar de que algunos de los medios de comunicación de la zona se hicieron eco de la noticia no fue algo muy conocido por la población.
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