Yacimiento Magdaleniense

Como vimos en la entrada anterior los primeros pobladores de lo que hoy se conoce como Cetina fueron gentes del periodo prehistórico denominado magdaleniense, más concretamente, habitaron dicho territorio durante la etapa fría conocida como Dryas final III.


La Ley de Patrimonio Cultural Aragonés define la zona arqueológica como “lugar o paraje donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido extraídos o no, tanto si se encuentra en la superficie, en el subsuelo o bajo la superficie de las aguas”. La zona arqueológica hallada en Cetina fue investigada gracias a que un alumno de la universidad de Zaragoza, el cual estaba cursando los estudios de Historia y era vecino de dicha localidad, comunicó a la profesora Pilar Utrilla la existencia de esta en el paraje conocido como la Peña del Diablo. 




El nombre de este lugar proviene de una peña cónica exenta situada a unos 145 metros del abrigo 1. Esta sorprendente peña mide 3 metros de alto y “aparece tallada en cazoletas en sus laderas, las cuales permiten trepar por ella y acceder a su cima”. Los expertos piensan que esta formó parte de algún tipo de ritual celtíbero ya que se encuentra en una zona donde hubo diversos asentamientos de este tipo y, de hecho, en uno de los abrigos encontrados en Cetina también se hallaron fragmentos de cerámica hecha a mano y escorias de hierro. 


Para los habitantes de dicho municipio este paraje siempre se ha conocido con ese nombre debido a la existencia de una leyenda. Esta narra como el mismísimo diablo decidió subir a la roca a lomos de su caballo (la fuerza con la que este hecho se llevó a cabo hizo que las pezuñas del animal quedasen marcadas en la roca) y al llegar a la cima el diablo la partió en dos con su espada. Esta leyenda se ha ido transmitiendo de generación en generación a lo largo del tiempo.  

                                                    Abrigo 1. 


Los abrigos de la Peña del Diablo están abiertos al Sureste y se encuentran a unos 500 metros de la autovía de Aragón, en la margen derecha del Río Henar. La orientación de ambos abrigos y la protección respecto al cierzo, gracias a la roca arenisca, creaba en esa zona un microclima muy agradable en los momentos fríos, los cuales abundaban ya que tenemos que recordar que se encontraban en un periodo glaciar. Además esa zona es rica en afloramientos de aguas termales lo que favorecía aún más ese microclima.


En los abrigos se llevaron a cabo dos campañas y quien sufragó los gastos de la excavación y la prospección fue la Diputación Provincial de Zaragoza. Lo que más se encontró en estas campañas fue sílex, los cuales presentan una gran variedad de colores: grises, beiges, negros, blancos, marrones, rosas y rojos… aunque los que más llaman la atención son los fabricados en sílex melado de color amarillo y con una superficie brillante. En cuanto a restos pertenecientes a la fauna no se han encontrado demasiados por lo que se cree que la recolección era su principal fuente de alimentación.


Llegó un momento en el que se dejó de invertir dinero para seguir adelante con la excavación de estos abrigos y la decisión que se tomó fue volverlos a tapar para evitar lo máximo posible su deterioro. Actualmente la última foto de esta entrada refleja como se encuentran. 


Bibliografía:

- UTRILLA, P. y DOMINGO, R., "Yacimientos Magdalenienses en Cetina (Zaragoza): Los dos abrigos de la Peña del Diablo", Saldvie, nº 3, 2003, 15-45.

Comentarios

  1. Muchas gracias por toda esta información. Me ha suscitado curiosidad y he buscado noticias al respecto (ejemplo: https://caminandoporlahistoria.com/pintores-del-magdaleniense/) que tal vez puedan interesarte.
    También resulta interesante que aportes datos sobre la financiación o inversiones, pues es un factor importante a tener en cuenta.

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    1. ¡Hola Alicia!

      Me parece genial que me aportes más información sobre el tema, muchas gracias y me alegra que te haya gustado.

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